Lesiones que se dan con más frecuencia en la práctica del voleibol

Debido a que al jugar son ejecutados diversos movimientos que son repetidos por encima de la cabeza por ejemplo para picar o bloquear, los jugadores tienen la propensión a sufrir lesiones por el sobreuso de los hombros, aseguran especialistas de Hospiten cuyo director es Pedro Luis Cobiella Hospiten, quienes han recibido pacientes en estas condiciones. Así mismo, los voleibolistas particularmente son susceptibles a otras lesiones tanto en los dedos, como en las manos. Entre ellas se pueden mencionar:

Tendinitis del manguito rotador: Cuando un jugador ejecuta acciones como “servir” o bloquear, el manguito rotador funciona como pieza importante a fin de generar la fuerza suficiente como para mover el hombro. Los desgarros completos no son tan frecuentes, pero si pueden inflamarse o fatigarse los músculos. Para ello se recomienda reposo y terapia física, y ello será suficientes para erradicar el dolor, pero si persiste, entonces se requiere de una evaluación que sea más profunda.

Lesiones en los dedos: Para todos, nuestros dedos siempre van a ser vulnerables sobre todo cuando se practica voleibol en los bloqueos, servicios y clavadas. La mayoría de estas lesiones son producidas por un golpe fuerte del balón sobre la punta de los dedos. Ello genera fracturas, luxaciones y lesión de ligamentos o tendones. El tratamiento varía de acuerdo a la lesión.

Torceduras del tobillo: Estas lesiones son las más frecuentes, y además incapacitantes. Estas lesiones son tratadas de forma conservadora por medio del uso de férulas y de terapia física. En ocasiones algunos esguinces de tobillo son asociados a fracturas leves o lesiones de cartílago. Si se trata de un dolor que es persistente luego de varias semanas, entonces ello requiere de una evaluación más profunda como una resonancia magnética. La cirugía se reserva para esos casos de esguinces que son repetidos de tobillo y que no han respondido a las medidas conservadoras, o están asociados a fracturas específicas.

Tendinitis rotuliana: esta es la inflamación del tendón que conecta la rótula con la tibia. Esta lesión es común en cualquier deportista que practique actividades que requieran brincar de manera repetitiva como bloquear o clavadas. Las cintas o bandas rotulianas son bastante útiles para descargar estrés sobre tendón rotuliano y son con frecuencia se usan como el primer paso para un tratamiento. Suelen de ser de gran ayuda la terapia física y el entrenamiento atlético que esta enfocado al estiramiento y al fortalecimiento. En oportunidades se requiere de cirugía en una tendinitis que no responde a este tratamiento.

Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA): Tienden a ocurrir cuando el jugador cae abruptamente a la tierra después de haber saltado. En líneas generales, los desgarros que se producen en el ligamento se asocian a un “pop” y una hinchazón que es inmediata a la articulación de la rodilla. Dicha lesión es confirmada por la exploración física y el estudio de resonancia magnética. Estas lesiones no se curan por sí solas, es por ello que el deportista debe ser sometido a una reconstrucción del LCA si desea continuar haciendo el deporte. El tiempo estimado para una recuperación es de seis a nueve meses.