Los estados mentales y la práctica del voleibol

Para todo lo que hacemos en la vida, necesitamos contar de una estado mental adecuado y equilibrado, incluso si solo se trata de un amarre de amor. En el caso de los deportes, cada vez se escucha con más ahínco a los entrenadores incluidos los del voley, decir a sus jugadores que se encuentran en entrenamiento, pero también durante los partidos, diversas frases como: “usá la cabeza”. De modo que, ¿realmente qué es lo que intentan decirles a sus jugadores?¿Existe un espacio mental dentro de la planificación de sus entrenamientos?

Cuando se trata de la práctica del vóley, este es uno de los deportes que requiere habilidades tácticas, técnicas y psicológicas individuales, bastante específicas. Aún cuando se trata de un deporte que se ejecuta en equipo, el cual se encuentra compuesto por seis jugadores en cancha, cuando se presenta de manera individual, su componente es muy alto, si llega a compararse con otros deportes que también se realizan en conjunto. Cuando un jugador realiza una acción positiva, no siempre ello contribuye a sumar puntos dentro del tanteador del equipo. Sin embargo, si se ejecuta alguna acción negativa de forma individual, esta siempre es punto a favor del adversario.

En tal sentido, el estado psicológico siempre va a incidir en todos los procesos, tanto los cognitivos como afectivos ya que los mismos modifican la concentración y la atención, así como también la toma de decisión cuando se trata de la manera de llevar a cabo alguna ejecución, es decir, armado, ataque o saque. Por lo que la nitidez de la percepción visual y la coordinación de la ejecución están sujetas a ello. Para lograr explicar de algún modo lo que es el mundo de la psicología del deporte, a continuación se mencionan algunas características psicológicas que son necesarias para el vóley, y para la mayoría de los deportes.

Concentración

Si nos fijamos en los jugadores que han sido más entrenados en tal capacidad, estos alcanzan a percibir y seleccionar de manera más rápida los estímulos que son relevantes en cada situación y es por ello que toman las mejores decisiones.

Motivación

Esta surge cuando un equipo se encuentra frente a otro equipo con inferior técnica o físicamente, por lo que, debido a tales características psicológicas que lo que se podría lograr es persistir en el logro de tal objetivo. Cuando un equipo se encuentra en desventaja este puede contar con la esperanza de alcanzar un resultado positivo, lo que contribuye a motivar a sus jugadores.

Autoconfianza

Esta es una característica cuyo fin es activar emociones positivas, generando en el deportista un estado mental de seguridad, lo que afecta las sensaciones corporales y posibilita que el deportista no se encuentre tenso o en exceso ansioso, facilitando la concentración, mientras que la mente puede focalizarse en las tareas en cuestión sin divagar a través de preocupaciones que solo logran que el deportista no pueda concentrarse. La autoconfianza influye en los objetivos, pues el deportista alcanza a establecer metas que son estimulantes, tras lo cual puede esforzarse en apuntar a lo más alto logrando el máximo de su potencial.